domingo, 28 de diciembre de 2008

EL TETRIS Y YO

Ah, el Tetris. Para muchos, los de la vieja escuela, uno de nuestros primeros videojuegos, asociado a una Game Boy blanca con una pantalla verde. Ya ha llovido mucho desde que el camarada Pajitnov lo creara en el 85 en formato videojuego, ya que hay noticias de que, en realidad, era un viejo juego ruso llamado Pentaminós con fichas de madera y que había que encajar en un cuadro formando líneas (que, obviamente, no desaparecían xD)

Pues bien, cuando mi madre me compró en el año 93 la vieja Game Boy, mi primera consola, el primer juego que tuve era el Tetris, y me pasaba las horas muertas de los fines de semana encajando líneas. Y no se me daba mal, pero no recuerdo cual era mi récord, así que no puedo tirarme ningún farol. Luego, cuando ya fui creciendo y teniendo pasta para ir a los recreativos del pueblo, me apalancaba en la máquina del Tetris, que me gustaba más por dos razones: era a color y tenías que ir completando un número determinado de líneas para "pasar" de pantalla. Y la dificultad iba en aumento, claro.

No sé quien fue, o cuando, pero al Tetris se le puso la etiqueta de "juego para chicas" (normal, a ellas no les iban los mata-mata tipo Contra o Shinobi, ni los juegos de lucha tipo Street Fighter II. Hasta hace bien poco, los videojuegos eran solo cosa de chicos, y me alegro cuando oigo a los adolescentes que se quejan de los "casuals" femeninos. Pero eso en otro momento. Como decía, el Tetris era solo para niñas, así que me convertí en un bicho aún más raro cuando me apalancaba en la máquina de las piezas en lugar de irme a las otras que tenían más sangre y muerte. El dueño del local, como ya me conocía (iba todos los domingos por la mañana a dejarme 20 duros en la dichosa máquina), me tenía reservado un taburete para que jugara a gusto. Y de paso, me convertía en el tipo privilegiado que estaba sentado mientras que todo dios estaba de pie. Eso daba pie a que los demás me intentaran quitar el asiento (con el consiguiente cabreo del "jefe" y posterior castigo al malhechor). De vez en cuando, alguna chica se acercaba para echarle unos 5 duros a la máquina, con lo cual yo intentaba hablar y ligar con la susodicha, pero siempre me decían lo mismo: "No me hables, que me desconcentras", además solo duraban tres o cuatro pantallas y se iban. Para ligar el Tetris no funcionaba.

En una ocasión, cuando en un verano (no sé si del 95 ó del 96) mi padre me llevó a un garito de carretera, de esos en los que las mujeres llevan muy poca ropa y se te acercan para que tú también te quites la ropa. Era el único sitio en el que servían alcohol de camino a casa, ya que teníamos que ir al pueblo de al lado a currar. Pues bién, mientras mi padre se ponía tibio a base de cervezas, yo me percaté de que había una máquina de Tetris y un taburete delante, le pedí cinco durillos a mi viejo, y me puse a jugar. Pasados diez minutos, una voz de mujer dijo en voz bastante alta: "¡Hala, mirad qué burrada de puntos!". Y por el reflejo de la pantalla de la recreativa pude medio ver unos pechos bastante grandes a la derecha de mi cara, en ese momento termina la frase y el muñequito rojo empieza a bailar, dándome tiempo a girarme y ver que estaba rodeado de cinco o seis mujeres muy ligeras de ropa, y que ellas estaban sorprendidas y me animaban a continuar. Pero ellas se pegaron aún más a mí, y cuando en lugar de las fichas ves el reflejo de unas tetas, y que dos de ellas te estaban acariciando la entrepierna... pues la capacidad de concentración se ve mermada, oiga, y terminé con un "game over" en la pantalla y un calentón de mil demonios. Si descubren una máquina de Tetris y ven que están las iniciales DOM entre las mayores puntuaciones, ya pueden saber dónde ha estado esa máquina.

Pasaron los años y me tuve que trasladar a la isla de La Palma, en el archipiélago canario. Y dentro de la primera discoteca en la que entré, estaba otro mueble del Tetris. Por inercia, me cogí uno de los taburetes de la barra, me fuí al mueble con mi cubata, y allí me tiré un buen rato. Al terminar la partida, me giré y una chica morena me dijo: ¿te echas una a dobles?. Y esta vez, la chica sí que podía hablar y jugar a la vez, y esa noche no dormí solo xD.

Hoy en día, gracias al MAME, puedo echar una partidilla siempre que quiera y gratis en el ordenata, y aún sigo jugando al Tetris, en el móvil y en la PSP. Y me encanta ver la cara que ponen los vendedores de móviles cuando les digo: "vale, tiene Blutús, emepetrés y muchas chorradillas, pero ¿se puede jugar al Tetris en este cacharro sí o no?"

Sip, dije que no iba a hablar de mí, pero cuando uno ve videos como este, no tiene más remedio que ponerse nostalgico y recordar tiempos felices y pasados.



La mítica "canción del Tetris", interpretada por la Metropole Orchestra de Holanda. A partir del 1:21 empieza la fiesta, y termina con unos coros sublimes. Pues bien, la canción se titula Korobeiniki o también Korobushka, y fue compuesta en 1.861 por Nikolai Alexeievich Nekrasov.

Y como Bola Extra, os dejo con un video de la final del campeonato de Tetris del 2.001. Este tío sí que es la caña.

No hay comentarios: