martes, 8 de diciembre de 2009

THE RING

Hoy, como es día festivo, os voy a contar un cuentecillo:

Érase una vez un pingüino que tenía una XBOX 360. Ese aparatito electrónico se había pasado un mes entero guardado en un cajón de madera, ya que su dueño no quería que le entrase polvo, o suciedad, o que la malvada gata Coti jugara con él. Pasado el tiempo, el pingüino se compró un nuevo juego, y decidió sacar a su consola del letargo. Conectó los cables a la televisión y a la consola, encendió los dos aparatos, conectó el mando e introdujo el juego.

Pero algo no iba bien, ya que el mando parecía no responder, no se encendía la luz verde. Intrigado, el pingüino volvió a darle al botón de "ON", y al reiniciarse su querida 360, ocurrió algo que le heló la sangre:

¡Las tres luces rojas de la muerte! Justo cuando el cacharro cumple dos añitos, va y se estropea. Y encima me quedaré sin probar el Soul Calibur IV.

Bueno, el final de esta historia será el que sigue: el cacharro viajará a Alemania y volverá reparado y como nuevo (eso espero). Mientras tanto, la Play 2 va a hacer horas extra.

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