sábado, 15 de septiembre de 2012

MILLONES DESDE ALEMANIA

Os voy a dar un consejo: no vayáis de buenos por la vida. Porque si sois buenos y amables, es posible que alguien desde Alemania se pueda enterar, y entonces os pasará lo mismo que a mi, que un buen día abrís el correo y os podéis encontrar con esto:


From Mrs Ulrike Stockfleth

Beloved,

Compliments of the day to you !

My name is Mrs Ulrike Stockfleth, I’m 57yrs old .I am a nationality Deutsch.I'm married to Deutsch (a German ) Mr. Roland Stockfleth who worked with ELF OIL COMPANY for thirty years before he died in the plane crash On 25th of July 2000 with other passengers aboard, immediately after the death of my husband, who has left me everything he worked for and because the doctors told me I will not live longer than some weeks because of my health, I decided to WILL/donate the sum of $2,400,000 (Two million four hundred thousand dollars) to you for the good work of humanity, and also to help the motherless and less privilege and also for the assistance of the widows.

I wish you all the best and may the good Lord bless you abundantly, and please use the funds well and always extend the good work to others. I will appreciate your utmost confidentiality in this matter until the task is accomplished as I don't want anything that will jeopardize my last wish. Pls: kindly get back to me so that we can discuss more.

Thank You and Bless You richly!
Yours Sincerely
Mrs Ulrike Stockfleth


Resumiendo: una rica alemana se quedó viuda hace doce años, y ahora que su vida se acaba, no se le ocurre otra cosa que darme una enorme cantidad de dinero para que yo ayude a los pobres y a las viudas. Eso sí, no se lo tengo que decir a nadie, no sea que la cosa salga mal si alguien se enterase del negocio y reclamase una parte del pastel. Por no decir que Hacienda podría reclamar impuestos y al final no serían dos milloncejos, sino un poco menos, y claro, no está bien que el Estado me quite más dinero. Y lo más importante: ¿cómo sabe esa mujer que yo no soy una persona malvada y que, en lugar de donar ese dinero a la caridad, me lo quedaré y lo gastaré en una casa y un coche nuevos? ¿Y cómo va a comprobar que he donado ese dinero?

Si se busca el nombre de la viuda, el intento de estafa no queda muy claro, ya que se trata de un nombre de una persona real y cuesta más de identificar el engaño. Pero con el nombre de Roland Stockfleth la cosa ya cambia, porque aparecen unas cuantas páginas que se dedican a desenmascarar este tipo de fraudes (como Scambaiters), y eso ya debería bastar para que nuestras alarmas empiecen a sonar. Y porque casi no se puede dar una situación más surrealista: que una viuda alemana le dé dinero a un español para que lo reparta entre los pobres; es como si le damos un pollo deshuesado a una piraña para que se lo dé a unos tiburones.

Parece que los timadores se están empezando a quedar sin ideas, como los guionistas de Hollywood. ¿O será que a mí me tocan los más tontos?